viernes, 30 de septiembre de 2016

Des-borde en Red

"Redes", Ninoska Nuñez.
El convite ahora es pensar las redes desde el concepto de borde. No hablo solamente de las redes mediadas por las TIC, la invitación es más abarcadora, hablo de las redes sociales como trama de vínculos, como relaciones dinámicas que cambian permanentemente.

En este sentido, el concepto de borde me resulta interesante: ¿dónde comienza y termina una red? ¿Cuáles son sus bordes? ¿Cuáles son los recorridos definidos y pre configurados que se establecen en el marco de una red? ¿Cuál es el centro y la periferia de una red?

Denise Najmanovich (2008) ofrece una definición interesante de red al pensarla como interacciones dinámicas que pueden tomar diferentes formatos y espacios. Una red en tanto pautas de conexión en vinculación con lo diverso que establecen lazos no prefigurados siguiendo recorridos e itinerarios no previstos.

En la misma línea Dabas y Perrone (2010) entienden las redes como sistemas abiertos que admite el ingreso y el egreso de singularidades, poseen multicentralidad y apelan a procesos de reciprocidad ente las partes que la componen.

Pensado así, los conceptos de red y de borde son incompatibles en su esencia. El concepto de red muestra la obsolescencia de la categoría de borde y todo su paradigma conceptual como marco teórico para pensar la complejidad de las redes.

El borde, desde una perspectiva clásica,  requiere un centro, busca un control sobre el objeto, es inmutable y rígido. Las redes por su parte son dinámicas y multicéntricas, operan bajo reglas propias, en tiempos y espacios múltiples.

Las redes por tanto, no pueden ser pensadas desde un enfoque positivistas que buscan el control sobre los objetos como si tratara de un experimento de laboratorio inmutable bajo el microscopio. Reclaman marcos teóricos que acompañen las tramas vinculares, que reconozcan y potencien la preexistencia de las redes y los vínculos para fortalecer los itinerarios y los objetivos comunes.

Por suerte las redes des-bordan, y al hacerlo abren nuevos intersticios, nos dan la oportunidad y abren la creatividad a la creación de nuevos conceptos y herramientas para pensarlas y acompañarlas. 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Artists Without Borders

Pintores en los cables del puente de Brooklyn, 7 de octubre de 1914. Fuente: https://www.facebook.com/Artists.Without.Borders

domingo, 25 de septiembre de 2016

Ambiente y comunicación, un nuevo borde

En el año 2011 culminé una carrera de postgrado en la Universidad Nacional de Rosario como Especialista en Comunicación Ambiental. Lo anterior trajo consigo un conjunto de confusiones, me preguntaban si era algo así como una ecologista o hacían consultas por temas vinculados al medio ambiente. Muy por el contrario, la idea de comunicación ambiental es una especificidad que propone una visión de hombre integrado a su ambiente.

Desde lo ambiental, Enrique Leff- uno de sus máximos exponentes- nos propone una definición de ambiente que rebasa la tradicional dimensión ecológica del medio ambiente, para definirlo como “como un nuevo potencial de desarrollo, basado en la articulación sinergética de la productividad ecológica del sistema de recursos naturales, de la productividad de sistemas tecnológicos apropiados, y de la productividad cultural que proviene de la movilización de los valores conservacionistas, de la creatividad social y de la diversidad cultural” (Leff: 2002)

Esta visión invita a abandonar la visión economicista imperante propuesta por razón instrumental para integrar los fragmentos disciplinares en un diálogo plural que devuelva el hombre al hombre integrando categorías como la corporalidad y la emoción.

Desde esta perspectiva la comunicación ambiental implica un repensar lo local, lo global, un descolonizar el conocimiento y los paradigmas imperantes para facilitar procesos de gestión y autogestión de las comunidades de manera más sustentable.

Se trata de abandonar el  concepto logocentrista de desarrollo, desandar la creencia del egoísmo como base del crecimiento para concebir procesos más solidarios. Solidaridad que se expresa en una mirada integradora del hombre con su ambiente. Solidaridad que parte de reconocer y respetar  la alteridad de las identidades, que parte de multiplicar las visiones, los saberes y las identidades, 

La propuesta es - en definitiva- la de conformar una nueva ética del conocimiento: “una nueva visión de la economía de la sociedad y del ser humano…que impliquen estrategias de conocimiento abiertas a la hibridación de la ciencia y la tecnología moderna con los saberes populares y locales en una política de interculturalidad” (2002) Manifiesto por la Vida. PNUMA México AAVV.

Bibliografía:
AAVV. (2002) Manifiesto por la Vida. PNUMA México.
LEFF, E. (2002). Saber ambiental, racionalidad, Sustentabilidad, Complejidad, Poder. Siglo XXI México.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Una mirada de los bordes desde la Filosofía

Un texto imperdible de Carlos Maldonado, que reflexiona sobre los bordes desde la Filosofía. Les dejo algunos de los párrafos de su nota y el acceso al material completo:

“Los bordes generalmente son agudos, filosos, cortantes. Quizás sea la advertencia para reconocerlos. Difícilmente cabe pensar en bordes romos o imprecisos. Contrasentido. El corte en el borde es el grito de la cosa cuando ha sido delimitada a sí misma, el dolor de la finitud. Hay un mensaje, parece, en el borde que siempre es cortante. Algo así como la invitación a no aceptar los dolores que son los bordes agudos y filosos. Algo así como un llamado a aprender que las cosas pueden ser de otro modo que como borde”

“Contra el borde: la superación de las fronteras. Construir espacios de luz —esencialmente abiertos e indeterminados. La esperanza no sabe de límites, y la esperanza es uno de los nombres de una vida optimista”



jueves, 22 de septiembre de 2016

Metodologías de comunicación para afrontar la incertidumbre

Soy consciente de que la propuesta de habitar los bordes como campo de trabajo profesional puede implicar una invitación a un abismo. Las disciplinas son espacios llenos de certezas y seguridades, campos sólidos que configuran subjetividades claras y perfiles profesionales acabados abalados por el fuerte de la comunidad científica. Implican además un contrato vincular, un conjunto de saberes delimitados y herramientas concretas para la reflexión y acción.

Los bordes por el contrario, son espacios de configuración de lo común, construyen otras subjetividades, reclaman otras herramientas y nos ponen en un lugar que no es de uno y ni del otro, un lugar que se mueve permanentemente, que ésta en constante construcción y que no permite separar el sujeto del propio acto de conocer. Es necesario entonces aportar herramientas para pensar y hacer en ese espacio de lo común. Desde la comunicación y las ciencias sociales disponemos de metodologías vinculadas a la construcción del conocimiento en procesos de inteligencia colectiva que facilitan a los grupos de trabajo la “enacción” de un conocimiento común.

El término enacción es un concepto propuesto por Varela en el libro “Conocer” que se opone a la idea de concebir al conocimiento como descripción de un mundo completamente independiente del observador. Para Varela, la cognición no es la representación de un mundo predefinido por una mente, sino la puesta en obra de un mundo y una mente a partir de las acciones. El conocimiento entonces no está ni en el objeto ni en el sujeto, es una tensión que surge del encuentro en un diálogo transformador (Varela,1996)

En este sentido, las metodologías vinculadas a la comunicación, son herramientas poderosas para la enacción del conocimiento común, facilitan los procesos de aprendizajes disruptivos, la generación de una inteligencia colectiva y ayudan a los equipos a transitar las fronteras de sus saberes en aquellas situaciones donde se necesita mirar desde la interdisciplina o/y la transdiciplina en zonas de bordes.

En un mundo fuertemente compartimentado, las metodologías de la comunicación ayudan a los profesionales a “bordear” facilitando el ingreso a lo desconocido. 

martes, 20 de septiembre de 2016

Revista Bordes

Una muy buena definición sobre bordes e interesante propuesta de la  Universidad Nacional de José C. Paz : Revista Bordes

“Los bordes son figuras espaciales, que permiten pensar las líneas o umbrales que separan, pero que también unen aquello que se encuentra en los márgenes o desplazado del centro, y que al mismo tiempo reclama un lugar propio de constitución. Bordes entre pensamiento y acción o entre teoría y praxis, entre individual y colectivo, entre lo propio y lo común; bordes que conectan con otros bordes, bordes que constituyen identidades, y dislocan otras. Los bordes son siempre figuras móviles y contingentes, cambiantes e inestables, reversibles.

Así, los bordes son los contornos que trazan una imagen, un perfil, un objeto.Y asumir la idea del borde como forma de la reflexión crítica, es un modo de empujar al pensamiento sobre sí mismo, para expandir los límites de lo decible y lo pensable, para diseñar los contornos de una nueva figura.

Sabemos que el borde expone también un abismo, un límite que no puede pasarse sin caer ciegamente en lo desconocido: todo pensamiento, toda práctica y todo acto se encuentra con esa frontera, que invita a la osadía, pero también a la prudencia y a la responsabilidad” 

Habitar los bordes desde la comunicación

Botero "Equilibrista" 
Para habitar los bordes se necesitan profesionales livianos de prejuicios y sólidos de conocimientos para caminar con "otros diferentes” entre los intersticios, las conexiones, las redes y los espacios donde se imbrican los saberes. 

No se trata de la tarea de un equilibrista, los bordes son espacios muy amplios. Es más bien, un quehacer de un “conector”, de un profesional con capacidad de mirar el todo y conectar las partes, con una gran tolerancia a la incertidumbre, abandonando la verdad del conocimiento como principio totalizador.

En este punto, el rol de la comunicación implica un unir saberes, un producir encuentros. Y es justamente en la complejidad de esos encuentros donde aparece la necesidad del comunicador de transgredir los límites disciplinares para construir nuevos niveles de comprensión. Eduardo Vizer (2003) nos indica: “la comunicación puede ser precisamente una perspectiva de interpretación que cruce los límites disciplinarios y ayude a construir un metanivel de comprensión sobre la realidad conflictiva y multidimensional de los procesos que se articulan en una realidad dada”

En estos términos, habitar los bordes desde la comunicación implica aceptar que la complejidad inherente a la realidad no puede ser abordada por un solo campo disciplinar y que requiere  de profesionales capaces de afrontar la transdisciplina y trasformarse en sinfonía con la realidad que desean cambiar. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Bordes en el arte


Pensar la innovación desde la complejidad


Dos situaciones nos sirven de punto de partida para seguir pensado la innovación como proceso de borde. Dos situaciones que marcan los límites de una forma de pensar que ha sido característica en los abordajes de innovación en la ciencia.  Si bien son historias particulares que no pueden extenderse al universo de las prácticas de innovación para el desarrollo, son interesantes para invitarnos a la reflexión y al análisis de nuevas categorías conceptuales para abrir la innovación a su propia complejidad.

La primera la proporciona José Antonio López Cerezo (2008), en el artículo los “Los entornos de la innovación” a partir de relatar la historia de un fracaso científico del Instituto de Ciencia y Tecnología Nucleares de la Habana. El relato de López Cerezo versa sobre la implantación de una nueva variedad de frijoles propuesta por el Instituto como solución a una fuerte reducción en la variedad de mayor difusión y aceptación social de frijoles en la Habana por una plaga que afectaba a los cultivos. A partir de esta problemática, los científicos del Instituto desarrollaron una nueva variedad inmune a la plaga, que buscaba ser idéntica a la tradicional en todos los parámetros relevantes (color, peso, textura).  Pero cuando se inicia la etapa de comercialización, el resultado fue un rotundo fracaso. Los consumidores entendían  “que no sabían lo mismo” y optaba por no consumirla. 

La segunda experiencia sobre los efectos de un proceso de industrialización de tapices en un poblado rural, la aporta Paolo Mefalopulos y Chris Kamlongera (2008) en “Diseño participativo para una estrategia de comunicación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación”.  Ambos autores narran el caso de un proyecto de una organización internacional vinculada a la intensificación en la producción de tapices en una comunidad rural. En esta comunidad, los tapices y alfombras artesanales realizadas por los hombres eran el principal y único recurso económico del pueblo.

En este marco, una organización no gubernamental internacional identificó este poblado como un objetivo posible para su programa de contención de la pobreza. El programa estaba enfocado al género y fomentaba la generación de ingresos por parte de las mujeres. Después de un estudio de factibilidad, la organización no gubernamental identificó la producción mecanizada de tapices para las mujeres como el proyecto para la generación de ingresos. La organización inmediatamente proveyó los materiales para el desarrollo de una pequeña planta de producción industrial y capacitó a las mujeres del poblado. A partir de allí, hombres y  mujeres comenzaron a competir por un mercado limitado de tapices. Las mujeres con su capacitación y su maquinaria, produjeron un mayor número de ellos y los hombres pusieron fin al tejido de tapices ya que no podían competir con las mujeres y su nueva tecnología. Por su parte, las mujeres, al estar trabajando en la fábrica no podían atender sus tareas domésticas como era tradición y por consiguiente muchos aspectos en el poblado comenzaron a deteriorarse (por ejemplo se redujo el acceso al agua potable, dificultades en aspectos sanitarios, violencia familiar entre otros). Muy pronto, con el aumento de la producción, el mercado estuvo saturado, los precios comenzaron a bajar y por consiguiente el ingreso comenzó a empeorar rápidamente en el poblado.

Los casos narrados invitan a la reflexión de lo que Rosa María Alfaro (1993) retomando a Mattelart define como «la pérdida del sentido del otro» que suele estar presente en las conceptualizaciones tradicionales de innovación y en muchos proyectos de desarrollo.  El “olvido” sobre el gusto del consumidor –que no puede pesarse o medirse de acuerdo a las categorías clásicas- en el caso de López Cerezo o la imbricación de dimensiones presentes más allá de los indicadores económicos puestos en juego en el caso narrado por Mefalopulos y  Kamlongera.

Los casos muestran lo complejo de la realidad, y como la realidad se presenta en sistemas interconectados, solidarios entre sí,  más allá de nuestra creencia de pensarlos en términos separados y compartimentados. Desde esta perspectiva, se muestran las limitaciones de pensar la innovación en términos de linealidad y simplicidad.

En este punto es interesante retomar el concepto de autopoiesis de Maturana y Varela (1998) para pensar la innovación como autopoiética en la medida que puede entenderse como un proceso circular recursivo que se auto-produce y auto-reproduce dentro sus propios límites. El concepto de autopoiesis para pensar la innovación nos muestra los límites de los propios sistemas más allá del “empujón de la ciencia” o del “tirón de la demanda” y marca la necesidad de repensar el proceso como una construcción conjunta entre los diferentes actores involucrados que muestra sus limitaciones  dentro del propio sistema.

A partir de lo anterior, la innovación borra su secuencia en línea para mostrar toda su complejidad. La innovación es concebida como un proceso social de creación e intercambio de conocimientos  entre actores.  Nunca es producto de un proceso individual, siempre es resultado de una interacción con otros.

Pero el abordaje de la innovación desde un pensamiento complejo requiere indefectiblemente superar los límites disciplinares para pensar en procesos interdisciplinares y transdiciplinares capaces de construir nuevos niveles de comprensión.

En este punto la comunicación cobra un lugar central al facilitar los espacios de encuentro, al mostrar los bordes, los cruces donde puedan emergen los nuevos acuerdos. Eduardo Vizer reflexiona al respecto: «la comunicación puede ser precisamente una perspectiva de interpretación que cruce los límites disciplinarios y ayude a construir un metanivel de comprensión sobre la realidad conflictiva y multidimensional de los procesos que se articulan en una realidad dada» (Vizer, 2003: p.157).

Nuevamente la comunicación y los bordes aparecen ligados en la complejidad de los procesos de innovación, necesariamente van en pareja, la comunicación encuentra en los bordes un lugar donde habitar.


Bibliografía:
LOPEZ CEREZO, J (2004, abril). “Los entornos de la innovación” Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad. REDES: Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior. Año/Volumen 1. Nº 002 189-193. Buenos Aires. Volumen 002 de las páginas 189-193. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/924/92410210.pdf
MEFALOPULOS, P y KAMLONGERA, C (2008) Diseño participativo para una estrategia de comunicación. (2ª ed.). Dirección de Investigación y Extensión Departamento de Ordenación de Recursos Naturales y Medio Ambiente Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Roma.  Edit. FAO.
VARELA, F. (1996) Conocer. Barcelona, España. Gedisa
VIZER, E (2003) La trama (in)visible de la vida social.: comunicación, sentido y realidad (1ª ed.). Buenos Aires. La Crujía

martes, 13 de septiembre de 2016

En los bordes de la ciencia y la religión

Un libro interesante de Daniel Goleman, que relata el encuentro entre un grupo de científicos dedicados a la neurociencia, entre ellos Francisco Varela y el Dalai Lama https://drive.google.com/file/d/0B-h0W_RfvKPaVmlNbVBsU3RhbFE/view


Bordes Convergentes

Potente actividad de los bordes en la Geología 
Para pensar en la potente actividad de los bordes desde la Geología: los bordes convergentes son los responsables de gran actividad geológica, entre ellas la formación de las cordilleras, y están directamente vinculados a la actividad volcánica y sísmica como producto de la fricción de dos placas. Bordes y límites de la naturaleza que convergen produciendo potentes cambios.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Efecto borde

(forest image by Marcin Chochlew from Fotolia.com)
Una imagen para pensar la riqueza de los bordes desde los ecosistemas. Efecto borde: aumento en la variedad y riqueza de la flora y la  fauna que ocurre en el cruce, borde o frontera de dos zonas ecológicamente distintas. 

martes, 6 de septiembre de 2016

Cuarto Borde: La comunicación interna

La comunicación desborda 
La comunicación interna es para mí, una nueva oportunidad para pensar en bordes. Su potencial transformador y aporte para el proyecto organizacional es a esta altura indudable, sin embargo muchas veces permanece encorsetada en los bordes recelosos de las estructuras y organigramas de las empresas e instituciones.

Los nombres asignados a las áreas de comunicación interna, son un ejemplo de ello, Comunicación Interna, RR.HH, RR.PP, Relaciones Laborales…categorías nominales que nos hablan de la manera en que las organizaciones piensan la comunicación con sus públicos internos, con su gente. Son justamente esos bordes los que marcan los límites entre estructuras, una puerta de entrada que nos permiten analizar la manera de pensar y concebir la comunicación de la propia organización. Los nombres de las áreas, la manera de llamar a los trabajadores, la cantidad de recursos que asignan a comunicación, su presupuesto, los profesionales que contratan, las dependencias en el organigrama, las profesiones de sus gerentes, las interconexiones que mantienen; son espacios rebosantes de significación que son necesario analizar para comprender la epistemología comunicacional de una organización.

Sin embargo, la comunicación es ajena a los bordes fijados por la organización, fluye libremente en redes de sentido sin bordes. Se juega en las conversaciones de todos los días. Se pone en evidencia en las prácticas, en los vínculos, en las redes de conversación. Se evidencia en los estilos de liderazgo, en los equipos de trabajo, en significados construidos como resultantes de las prácticas. Se hace presente más allá de los mensajes emites en las carteleras, en las reuniones, en Intranet y los diferentes medios de comunicación interna instituidos por la organización.

Los seres humanos somos seres complejos que establecemos relaciones multidimensionales. Es posible reflexionar sencillamente sobre la complejidad de la comunicación analizando el vínculo que se establecen entre compañeros de trabajo. Cada día comparten, palabras, gestos, charlas, consignas, papeles escritos, comportamientos. Por cada jornada que trabajan juntos intercambian cientos de unidades de información que incluyen lo dicho y lo no dicho, aquello que se verbaliza y aquello que se actúa. Y esa relación está enmarcada en una historia del vínculo, en un contexto que condiciona la forma de comunicación que hay entre ellos. Cada uno de ellos ve la vida de manera diferente, parte de diferentes intereses, posee diversas necesidades sobre su lugar en la empresa, consideran que los conflictos tienen raíces diversas.

Retomo los bordes: la comunicación por definición es resistente a los bordes. Tal intento sería similar a tratar de contener un flujo de agua en una estructura estanca. Desborda, toma nuevos recorridos, construye sentidos diferentes a los previstos.

¿Cómo abordar entonces la comunicación interna en las organizaciones? Son necesarios menos espacios de certezas y más espacios de encuentro, menos unidades de información transmitidas y más vínculos construidos en conjunto, más interdisciplina para abordar los proyectos comunicacionales y menos bordes recelosos de áreas, más riqueza en los vínculos interpersonales y menos énfasis en distancias gerenciales.

Desde estas perspectivas, la tarea de quienes trabajamos en comunicación se ubica en los cruces y en los bordes. Cruces y bordes entre saberes, prácticas, sujetos, luchas de poder, espacios y disciplinas que nos abren en nuestros propios límites para permitirnos afrontar la complejidad de las organizaciones. 

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